Elegir un curso de crianza consciente para madres primerizas en casa

Elegir un curso de crianza consciente para madres primerizas en casa

La tarde en Cartagena no perdona, y menos cuando una carga con treinta y nueve semanas de embarazo encima. Estoy aquí, sentada frente al ventilador que gira con un ruidito cansado, viendo cómo el sol rebota en las murallas allá a lo lejos mientras me paso la mano por la barriga. Hace unos meses, por allá a mediados de enero, cuando apenas empezaba a sentir los primeros movimientos claros de este muchacho, me senté en este mismo puesto con un folleto del hospital que me dieron en la cita prenatal. Qué pena con vos, pero ese papelito no decía nada; eran puros pasos genéricos que no respondían a lo que una siente cuando se apagan las luces y se queda a solas con el miedo de no dar la talla.

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Llevo once años siendo maestra de primaria. He lidiado con treinta niños al tiempo, he calificado miles de tareas y he planeado currículos que tienen que funcionar sí o sí. Pero la idea de tener a un solo recién nacido en mi propia casa me ponía a temblar. ¿Cómo es posible que pueda controlar a treinta niños de primaria pero me aterrara no saber qué hacer con un solo recién nacido en mi propia casa? Esa pregunta me persiguió durante todo el segundo trimestre. Este sitio incluye enlaces de afiliación; si decides matricularte en alguno de los cursos a través de ellos, gano una comisión y eso no afecta el precio que tú pagas. Solo enlazo programas por los que ya pasé personalmente durante mi propia preparación, porque como maestra, sé que no hay nada peor que un libro de texto que el profesor no ha leído.

La trampa de la perfección en la crianza consciente

Alrededor de la semana dieciocho, empecé a buscar qué era eso de la "crianza consciente". Mis amigas, las que ya tienen hijos, siempre me decían lo mismo: "Ay Carolina, ojalá hubiera sabido esto antes". Pero nadie me decía qué era exactamente ese "esto". Así que me puse en la tarea de investigar en Hotmart, aplicando la misma lupa que uso para elegir los libros de mis alumnos en el colegio. Me topé con el curso Como Convertirte en la Madre Que Quieres Ser y lo primero que noté es que cuesta más o menos lo mismo que un mes de yoga prenatal aquí en el barrio. Me pareció un precio justo para tantear el terreno.

Sin embargo, aquí viene mi primera observación de maestra: muchos de estos cursos fallan porque se desviven explicando las emociones del bebé —que está muy bien, claro— pero se olvidan de desprogramar las expectativas perfeccionistas y agotadoras que nosotras mismas nos cargamos. Nos venden la idea de una madre zen que nunca pierde los estribos, y eso, para alguien que vive entre el calor de Cartagena de Indias y el ruido de la calle, suena a cuento de hadas. El curso de convertirte en la madre que quieres ser tiene lecturas cortas, de esas que una alcanza a terminar en una siesta, pero se siente un poco más como un ensayo personal que como una guía con pasos firmes. Es útil para abrir la mente, pero si buscas una estructura rígida, te puedes quedar a medias.

Primer plano de mano de maestra con tiza junto a crema para el embarazo

Cuando la teoría se encuentra con la realidad del tercer trimestre

Al inicio del tercer trimestre, exactamente en la semana 28, mi perspectiva cambió. Ya no solo me preocupaba si iba a ser una madre "consciente", sino cómo iba a sacar a este bebé de mi cuerpo. La Organización Mundial de la Salud es muy clara con sus recomendaciones, pero leer manuales técnicos no te quita el susto. Ahí fue cuando me di cuenta de que mi preparación estaba estancada. Me pasaba los recreos en el colegio aplicándome crema antiestrías compulsivamente, sintiendo el roce de la tiza en mis dedos y pensando que me faltaba algo más que filosofía.

Decidí matricularme en Vive Tu Parto Sin Miedo. Si el otro curso era la introducción teórica, este fue el libro de ejercicios pesados. Lo que me gustó es que está diseñado semana a semana para ese último tramo. Como maestra, valoro mucho cuando un plan de lecciones entiende que el estudiante tiene poco tiempo. Aquí me exigían quince minutos de práctica diaria para el módulo de respiración. Si no sacas ese tiempo, pues qué pena, pero vas a llegar al parto igual de perdida que si no hubieras comprado nada. Es un curso que te sirve de mapa para las 40 semanas de un embarazo a término, dándote herramientas físicas que la teoría emocional no cubre.

El valor de la autonomía frente al sistema médico

Algo que aprendí evaluando estos programas es que la verdadera crianza consciente empieza con la autonomía en el parto. No soy médica, ni partera, ni tengo formación en obstetricia —eso quiero que quede clarito, mi formación es de tablero y tiza—, por eso siempre le pregunto todo a mi obstetra. Pero hay una diferencia enorme entre llegar a la clínica a que "te hagan el parto" y llegar sabiendo qué está pasando con tu cuerpo. He leído mucho sobre cursos de parto en hospital frente a programas online privados y la gran ventaja de los segundos es que no tienen el afán de la sala de espera llena.

En el curso de Vive Tu Parto Sin Miedo, la comunidad de matriculadas es donde realmente ves la "tarea" corregida. Ves preguntas de mujeres reales que tienen los mismos miedos que yo. Eso sí, ojo con el audio de algunos videos; noté en mi primera revisión que un par de lecciones se escuchan bajito, pero el contenido compensa la falla técnica. Es el tipo de programa que te prepara para el examen final, no solo para que te sientas bien mientras estudias.

Pantalla de laptop mostrando curso de parto online y lista de tareas manuscrita

Rectificando el camino: No todo es mente

Tengo que confesar algo, y lo digo como quien admite que un plan de clase no funcionó con un grupo difícil: antes yo pensaba que con leer sobre psicología infantil ya estaba lista. Me equivoqué. Al llegar a estas últimas semanas de junio, me di cuenta de que la preparación emocional es apenas la mitad del camino. La otra mitad es puro músculo y aguante físico. Por eso, aunque el curso de psicología de la madre me sirvió para entender mis sombras, el que me rescató de la ansiedad fue el que me puso a hacer ejercicios de pujo y respiración. Entender las ventajas de los cursos de parto en Hotmart me permitió ver que podía estudiar a mi ritmo, sin tener que atravesar el tráfico de Cartagena para ir a una clase presencial que a veces ni me resolvía las dudas.

A veces, una se siente abrumada por tanta oferta. Que si el método tal, que si la técnica cual. Yo les digo, desde mi experiencia de once años calificando lo que sirve y lo que no: busquen algo que les dé un mapa estructurado. No se queden solo en los cursos que les dicen que todo será hermoso, porque el posparto tiene sus días grises y el parto duele. La clave está en tener herramientas para cuando ese dolor llegue, no en pretender que no va a existir. Es por eso que también he estado echando un ojo a cómo manejar la ansiedad por el embarazo siendo maestra de primaria, porque nuestra profesión nos exige estar "siempre bien" para los niños, y a veces necesitamos permiso para estar asustadas.

Mat de yoga prenatal extendido sobre suelo de baldosa de terracota en Cartagena

Mirando hacia los seis meses: La alimentación y lo que viene

Aunque mi meta inmediata son las 40 semanas, mi instinto de maestra me obliga a mirar el siguiente periodo escolar, por así decirlo. La recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses es algo que tengo tatuado, pero ¿qué pasa después? He visto a muchas mamás en el colegio enredadas con las papillas y el famoso BLW. Por eso, aunque todavía no lo termino, tengo guardado el curso Mi Bebé Come Solo.

Es un curso más corto, casi un mini-curso, pero me parece útil para irlo revisando antes de que llegue el corre-corre de los sólidos. Tiene pocas reseñas todavía, pero lo que he visto me gusta porque no te complica la vida. Te enseña a pasar de la leche a la comida sin que sientas que tienes que ser una chef profesional. Eso sí, siempre consulten con su pediatra antes de empezar cualquier método de alimentación; yo solo les cuento lo que estoy estudiando para no llegar en blanco a ese momento.

Conclusión: ¿Qué curso elegir finalmente?

Si estás como yo, en ese punto donde los consejos de las amigas se mezclan con el calor del mediodía, mi recomendación es que priorices lo que te dé paz mental y herramientas prácticas. Si solo tienes presupuesto para uno y estás en el tercer trimestre, vete por Vive Tu Parto Sin Miedo. Es el que tiene el currículo más completo para el momento del nacimiento y te da acceso permanente, algo vital porque seguramente querrás revisar los videos de lactancia cuando el bebé ya esté en tus brazos y no te acuerdes de cómo era el agarre.

Por otro lado, si lo que buscas es empezar a trabajar tu identidad como madre y no tienes afán por la parte física todavía, el curso de convertirte en la madre que quieres ser es un buen abrebocas, siempre que entiendas que es más reflexivo que práctico. Al final del día, esto de ser mamá primeriza es como el primer año dando clases: por mucho que planees, siempre habrá algo que te sorprenda. Pero ahí vamos, con el mapa en la mano y el corazón listo, sabiendo que aunque no controlemos todo, al menos no vamos a ciegas.

Tazón infantil y cuchara de silicona preparativos para la alimentación complementaria

Si sientes que el tiempo se te viene encima, no lo pospongas más. Revisa el plan de estudios de Vive Tu Parto Sin Miedo y fíjate si resuena con lo que tú necesitas para tu parto. Al final, la mejor decisión es la que te permite dormir un poquito más tranquila esta noche, sabiendo que ya empezaste a prepararte para el examen más importante de tu vida.

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