Cómo manejar la ansiedad por el embarazo siendo maestra de primaria

Ansiedad por el embarazo en una maestra de primaria: respirando antes de volver al salón de clases

Los cuadernos de matemáticas puestos sobre la mesa del comedor todavía huelen a lápiz recién tajado cuando los reviso con la barriga apoyada contra el borde de la mesa. El ventilador de techo de aspas de madera gira despacio sobre mi cabeza mientras trato de entender por qué la ansiedad por el embarazo se siente tan distinta a la que conocía en el salón de clases. Controlar a veinticinco niños de primaria al tiempo me enseñó a mantener la calma cuando todo se sale de cauce, pero nada de eso me preparó para el nudo que se arma en el pecho cuando pienso en el parto. Soy maestra, no partera, y de esa distancia quiero hablar aquí, respondiendo las preguntas que de verdad me han hecho.

Antes de seguir: este sitio tiene enlaces de afiliación. Si te matriculas en alguno de los cursos que menciono a través de ellos, recibo una comisión y el precio que tú pagas no cambia en nada. Solo dejo enlaces de programas por los que pasé personalmente durante mi propia preparación al parto, porque después de tantos años calificando material didáctico sé distinguir cuándo un curso vale la pena y cuándo es puro relleno.

¿De dónde sale esta ansiedad por el embarazo que en el salón no tenía?

En el aula, la ansiedad tiene una causa clara: el ruido, los veinticinco pares de ojos esperando instrucción, el examen que hay que calificar antes del timbre. La ansiedad por el embarazo no tiene ese mismo mapa. No hay un examen que estudiar ni una rúbrica que seguir, y esa falta de estructura es, sospecho, la razón por la que se siente tan distinta. En las historias de Instagram de doulas que llevo meses siguiendo encuentro inspiración: fotos bonitas, frases motivadoras. Pero ninguna estructura práctica que me diga qué hacer cuando el miedo aparece de la nada, a mitad de una clase de matemáticas. Ahí entendí que esta ansiedad preparto, al menos la mía, no se resuelve con inspiración sino con información que pueda aplicar paso a paso, como armo un plan de lección.

Preparación al parto para maestras: cuadernos de calificar junto al celular con el módulo del curso online

Lo que probé primero y no me dio estructura

Lo primero que intenté fueron esas cuentas de Instagram de doulas que todo el mundo recomienda, pues las tenía guardadas desde antes de quedar embarazada. Son bonitas, inspiran por un rato, pero cuando cierro la aplicación quedo igual de perdida que antes, porque ninguna explica qué hacer con el peso de la barriga que se me recorre hacia un lado cada vez que me agacho a recoger un marcador del piso del salón. Al principio pensé que bastaba con estar tranquila y confiar en mi instinto de maestra para resolver cualquier imprevisto del parto, igual que resuelvo un salón en caos; cambié de idea después de un par de sustos que ni siquiera fueron médicos, solo de no saber qué preguntar. Necesitaba algo con la lógica de un plan de estudios: introducción, desarrollo, evaluación. Ahí empecé a mirar programas en Hotmart, tratándolos como si fuera a matricular a mis propios alumnos.

Vive Tu Parto Sin Miedo o Como Convertirte en la Madre Que Quieres Ser: ¿cuál corresponde a tu trimestre?

Descarté varios cursos que se sentían como diarios personales sin ninguna progresión real, hasta que llegué a dos que sigo recomendando, aunque por razones distintas. Como Convertirte en la Madre Que Quieres Ser cuesta lo que un par de meriendas buenas en la panadería del barrio, y sirve para tantear si te interesa trabajar la parte emocional antes de invertir más; pero, qué pena con vos, si ya estás entrando al tercer trimestre y necesitas una progresión semana a semana, te va a dejar corta, porque el contenido se siente más como ensayo personal que como guía con pasos firmes. Para eso está Vive Tu Parto Sin Miedo, que tiene una calificación de 4.6 en la plataforma y está armado semana por semana como un currículo de verdad; a mí me sirvió para meter el módulo de respiración en los huecos que tengo entre clase y clase, aunque exige sus quince minutos diarios de práctica. Si no los sacas, sientes que llegas tarde al parto. Algunos videos me llegaron con el audio bajo la primera vez que los abrí. Si estás en segundo trimestre todavía decidiendo qué tanto quieres invertir, el curso corto te alcanza; si ya sientes la fecha cerca y necesitas estructura de verdad, el otro te sirve más.

Maestra embarazada marcando en el calendario escolar la fecha probable de parto

Cómo sé si un módulo realmente entró

Mi prueba para saber si un módulo de verdad se me quedó es sencilla: lo escucho mientras hago otra cosa, sin parar a rebobinar. El módulo cinco de respiración lo escuché completo mientras planchaba el uniforme del colegio, sin devolver el audio ni una sola vez, y ahí noté que ya no estaba memorizando pasos sueltos sino entendiendo la lógica detrás de cada uno, igual que cuando un alumno deja de recitar la tabla y empieza a usarla para resolver un problema nuevo. Ese mismo criterio (si lo puedo seguir sin distraerme sirve; si necesito pausar cada dos minutos todavía no es para mí) es el que uso ahora para juzgar cualquier módulo nuevo, sin importar el curso. Cuando el material se queda corto en cómo encajar el papel de maestra con esta versión de mí misma que todavía no conozco del todo, recomiendo revisar este curso de psicología de la maternidad para mamás primerizas que trabajan, que sí entra en ese cruce entre lo profesional y lo maternal.

Lo que queda pendiente después del parto

Entre el curso del hospital y los programas online hay una diferencia que noté rápido: el primero cumple con informar, el segundo te deja practicar, y para alguien que aprende haciendo, como cualquier maestra, esa diferencia pesa más de lo que esperaba al principio. Todavía me quedan cosas por resolver. El plan de parto está entre ellas; apenas estoy empezando a esbozar con más calma que al principio. Pero ya no siento que voy a llegar al parto sin haber estudiado para el examen. Ya tengo en la mira el curso Mi Bebé Come Solo para cuando lleguemos al sexto mes y toque decidir cómo empezar con los sólidos, sin tener que resolverlo todo buscando en internet a la carrera. Mi amiga Deyanira Viloria, con quien volví a ser cercana hace un tiempo, tiene opiniones bien firmes sobre la lactancia que no siempre calzan con lo que dicen los cursos, y aunque la escucho con cariño, prefiero confirmar cada duda con quien de verdad sabe del tema.

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Rosaura hizo la pregunta que nadie más quería escribir

En el grupo de WhatsApp prenatal de la clínica, Rosaura Pinzón (que llegó a Cartagena hace poco por traslado de trabajo y todavía no se acostumbra al calor de aquí) fue la primera en escribir la pregunta que las demás solo pensábamos: qué pasa si pides la epidural y el anestesiólogo no llega a tiempo. No tengo una respuesta clínica para eso, ni me corresponde darla; se la trasladé a mi obstetra, que es quien puede hablar con propiedad de esas cosas. Lo que sí puedo decir, desde mi lado de maestra que compara cursos como quien compara currículos, es que el miedo al parto se maneja distinto según qué tanto cumple el curso lo que promete: en el módulo uno todos suenan tranquilizadores, y la diferencia real aparece en el módulo tres, cuando hay que aplicar la respiración en medio del miedo real y no en un ejercicio de práctica. Si el miedo te está quitando el sueño, en estos cursos de preparación al parto pensados para primerizas con miedo vas a encontrar opciones que sostienen esa promesa después del primer módulo.

El ventilador de techo sigue girando sobre la mesa mientras cierro el cuaderno del día, y quedó ahí la taza de agua de panela, ya tibia, justo donde la dejé antes de sentarme a escribir esto. La ansiedad no se fue del todo. Creo que no se va del todo con ningún curso. Pero por lo menos ya sé qué preguntas hacerle y a quién dirigirlas. Para una maestra acostumbrada a tener el plan listo antes del timbre, eso ya es ganancia.

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